MARIA MERCEDES CARRANZA
Fue una poetisa y periodista colombiana nacida
en Bogotá el 24 de mayo de 1945 y fallecida el 11 de julio de 2003. Hija del
poeta y diplomático Eduardo Carranza, viajó desde temprana edad a Europa en
compañía de su padre, donde se establecieron en España y Francia. De esta
manera, María Mercedes Carranza tuvo la oportunidad de conocer e interactuar
con algunos de los poetas más reconocidos de la época; entre ellos, Panero,
Rosales, Ridruejo y Luis Felipe Vivanco. Concluyó sus estudios en la
Universidad de los Andes, donde obtuvo una licenciatura en Filosofía y Letras.
Ejerció el periodismo trabajando para
periódicos como El Siglo de Bogotá y El Pueblo de Cali, donde dirigió las
páginas literarias Vanguardia y Estravagario. Durante trece años fue jefe de
redacción de la revista Nueva Frontera. Durante los años que precedieron su
muerte estuvo a cargo de la sección de crítica literaria de la revista Semana.
En el ámbito político, María Mercedes Carranza
apoyó la campaña a la presidencia de Luis Carlos Galán por medio del movimiento
Nuevo Liberalismo y fue parte de la Asamblea Constituyente de 1991. La última etapa de su carrera política fue su
papel de constituyente en 1991. Ingresó en las listas del M-19 pero dejó en
claro que no tenía dueño.
En al año 1986 asumió la dirección de la Casa
de Poesía Silva de Bogotá. A un nivel más personal, la triste situación del
país la afectó directamente cuando su hermano Ramiro Carranza fue secuestrado
por las FARC. Por esta razón, hasta poco antes de su muerte lideró una campaña
por la paz que buscaba la liberación de los secuestrados.
Entre algunos de sus libros de poesía más
reconocidos figuran “Vainas y otros poemas” (1972), “Tengo miedo” (1983),
“Hola, soledad” (1987) y “Maneras de desamor” (1993). Adicionalmente, publicó
otros libros de cuentos, antologías y un texto crítico sobre la poesía de su
padre titulado "Carranza por Carranza" (1985).
Después
de sufrir una larga depresión, María Mercedes Carranza se quitó la vida el 11
de julio de 2003 en su apartamento de Bogotá al tomar una sobredosis de
píldoras antidepresivas. En su honor, el presidente de la época, Alvaro Uribe
Vélez, declaró un minuto de silencio. Junto a su lecho de muerte, yacía un
poema de su padre que leía: “Todo cae, se esfuma, se despide, y yo mismo me
estoy diciendo adiós”. Tenía 58 años de edad cuando falleció.1
PARA COMPLEMENTAR PUEDES VER ESTA BREVE BIOGRAFÍA





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